El juego como medicina invisible
Cuando mi hijo no hablaba, mi misión no fue enseñarle a jugar, sino recordarle cómo se sentía estar vivo. Yo misma tuve que convertirme en su estímulo sensorial, su maestra de alegría, su espejo de entusiasmo…
Cuando mi hijo no hablaba, mi misión no fue enseñarle a jugar, sino recordarle cómo se sentía estar vivo. Yo misma tuve que convertirme en su estímulo sensorial, su maestra de alegría, su espejo de entusiasmo…